Los dilemas de la Lapicera II
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Elecciones en tiempos de pachakuti. Paso o no Paso. Esa no parece ser la cuestión. ¿Cómo ordenar un mundo de ideas y acciones sin caer en las tentaciones de la virtualidad y su inteligencia artificial?
Por Tomás Astelarra Ilustraciones: @fuskavisual y Chechu Mancilla
Entre los numerosos grupos o círculos, organizaciones, que habito, una y otra vez, comienza a repetirse la charla acerca del wasup. Que no sirve para el debate, que solo para cuestiones resolutivas. Que más allá de la inteligencia artificial, no hay mejor manera de llegar a un acuerdo que a través de los ojos o ese hilo de energía que une los corazones y forja los abrazos. Puede ser en una asamblea o tomando unas birras o unos mates, jugando un fulbo o en el calor de un temazcal o el fuego pal asado. Más allá de la confusión del actual presente de crisis civilizatoria, la deshumanización se disuelve cuando nos encontramos. Entender una política humana puede resultar muy difícil desde una computadora de un escritorio de una parte privilegiada de una ciudad enclaustrada en una realidad artificial y en franco proceso de derrumbe.
“Lean, lean. Que cuando lean van a estar de nuestro lado”, le decían las mamitas nasas a los gendarmes colombianos en las manifestaciones del Cauca, logrando muchas veces que bajen las armas y se retiren. “Vengan, vengan, manden los universitarios. Que cuando vengan y vean lo que hacemos, seguro nos van a terminar ayudando”, dijo el gringo Castro, cuando el ministro de Desarrollo Social, Juanchi Zabaleta, planteó la fiscalización, a través de las universidades, de los Salarios Sociales Complementarios (hoy Potenciar Trabajo, erróneamente llamados planes sociales). Finalmente la nueva ministra, Victoria Tolosa Paz, decidió hacer una encuesta con una aplicación que funcionaba mal aún con conocimientos informáticos, un buen celular y conexión. Fue el principio de una serie de atropellos e ignorancias que concluyeron con la inhumana denuncia de la ministra a las poetizas populares por no estar cuidando a sus niñes.
Hace poco estuve con una organización amiga de un territorio lejano al mío que se habían visto en un terrible problema cuando la ministra llegó para anunciar formalmente un millonario subsidio. Las doñas se negaron a subir el escenario. Las cumpas feministas mucho menos. Los pocos varones que quedaron se pasaban la pelota viendo quien se animaba a sacarse la foto con la devaluada funcionaria de un gobierno dizque popular. “Si hubiera venido la otra cheta de Carolina Stanley te juro que hubiera sido más fácil”, me confesó una compañera entre risas.
Por suerte la anécdota no sucedió en la provincia donde la ministra quiere presentarse de candidata a gobernadora. Aunque especulo, por los chismes que vienen de esos barrios, que la situación no es muy diferente.

Consenso y candidato único vence proscripción.
La aplastante victoria de la Unión Vecinal de Villa Ciudad Parque por más del 70% en las elecciones del pasado domingo demostró algo de lo que bien podría tomar nota la dirigencia nacional. La cuestión no es el candidato sino el consenso y el programa. El todo es la suma de las partes. La proscripción a dos semanas de las elecciones del principal referente de este proceso comunitario y gobierno del pueblo, el actual Jefe Comunal, Pablo Riveros, no impidió garantizar la elección y el proyecto. Y eso en una provincia donde el kirchnerismo la tiene bien peleaguda.
Como la última casa del cuento de los chanchitos, el lobo no pudo destruirla. Estaba bien construida. La conspiración de Cambiemos en complicidad con el poder judicial amigo apuntó a la cabeza. Seguramente también con el apoyo de sectores inmobiliarios y de la vieja política que ven en el proceso de Villa Ciudad Parque una amenaza a sus privilegios de poder concentrado. Pero como la hidra, vieron que una nueva cabeza surgía. Diego Ruiz, el candidato suplente, ganó con amplia mayoría de votos, demostrando que el cargo institucional es solo una parte del engranaje. Un logro que deben estar envidiando no solo en el Frente de Todes, sino en muchos procesos progresistas de América Latina. Hidra comunitaria 7 vs Hidra Capitalista 1.
En las dos alianzas mayoritarias que lideran la política argentina, el corrimiento de sus cabezas ha desencadenado una feroz lucha por las candidaturas en una fragmentación política, que como anticipó una vez más Cristina, solo puede beneficiar al poder económico, que ante la ausencia del estado, sigue imponiendo las reglas del mercado (una mano invisible cargada con gatillo fácil). Existe un desbarajuste propio de una política imaginaria desvinculada de la realidad, cuyos encuestadores y asesores de escritorio hace rato no pueden dar certezas, mientras les candidates juegan a entender el algoritmo de tik tok con tips de focus groups.

Una política camaleónica
Conversar, a lo largo y ancho del país, con algunes cumpas de territorios alejados (y a veces no tanto), de los procesos políticos electorales locales, genera una trama tan difícil de entender como la saga de Games of Trones. Existe un mapa de alianzas sorprendentes e inexplicables. Nada es como dicen los medios de comunicación (incluso los alternativos). Nada es como dicen aún los chismes de cumpas que no habitan esos territorios pero traen noticias modificadas por un evidente teléfono descompuesto. ¿Pero cómo es que ustedes están aliados con la fuerza X?¿Pero Y no estaba aliado con Z? ¿En serio bancan al candidato W? ¿Y le fiscalizan a H? ¿le pidieron el sello político a F? ¿pero N no era un tremendo garca? Las respuestas, las anécdotas, las acciones concretas en ese tiempo y espacio diferente al nuestro, son siempre reveladoras y coherentes. Sobre todo cuando vienen de cumpas con los que, más allá de las esporádicas comunicaciones o encuentros, nos liga una historia de luchas, abrazos y visiones.
¿Cómo carajo va a entender la casta política ese conglomerado de situaciones pachakutiescas más propios de la diversidad de un mercado campesino o un barrio popular que de los uniformes escenarios de consumo cosmopolita globalizado donde suelen tomar un café para diseñar las listas con una lapicera que evidentemente se quedó sin hoja? Como un pintor que desde un monoambiente de Once intenta dibujar el río Paraná sin enterarse que hace rato no tiene agua.
Mirá lo que hacen y no lo que dicen. Como bien interpretó la semana pasada la periodista Romina Manguel, dialogando con el candidato a jefe de CABA, Pepe Rosemblat (refiriéndose a Alberto Fernández, pero en una metáfora que bien podría abarcar todo el arco político desde arriba), nuestros dirigentes políticos se parecen cada vez más a Zelig, el entrañable personaje de Woody Allen que podía transformar su apariencia y discurso dependiendo con quien se relacionaba. Es como esas fotos que ponemos en las redes sociales y en realidad no expresan nuestra imagen cotidiana. O las bardeadas de los comentarios de twiter o youtube. Esas que seguramente no hiciéramos si conociéramos a la persona, o al menos la tuviéramos frente nuestro mirándonos a los ojos.
Las fotos de la política dicen mucho más que las palabras. Cristina hablando de la distribución del ingreso y en contra del FMI con Sergio Massa de fondo y la Nati Zaracho en el público. No te digo que subas al barba Pérsico que es feo, barbudo, rosquero e hijo de gente de guita. Pero una vez que tenes un diputada realmente popular. ¿Ni siquiera un lugarcito? Io se que las poetizas populares si Cristina va al barrio seguro la invitan un mate.

El barro que empuja la perezosa lapicera
Dentro del Frente de Todes el candidato Juan Grabois se cansó de usar el bastón de mariscal para pegarle en la cabeza a Massa y toda su tropa, aclarando que si el ex UCD y amigo personal de Rodríguez Larreta es candidato único, él se lleva todos sus votos pa otra parte.
Sin embargo aclaró en una entrevista en Mejor País del Mundo que Massa bien podría ser un buen ministro de economía de su gobierno. El orden de los factores altera el producto. Cuando le preguntaron si estaba de acuerdo con la idea de un candidato único, aclaró: depende. Si el candidato único era él no tenía ningún problema. Desde que comenzó la campaña viene afirmando que apoyaría una candidatura de Wado de Pedro. Hace poco el candidato de Unión Popular, Claudio Lozano aclaró, en una entrevista en Futurock, que estaba dispuesto a discutir su candidatura con sectores afines como el de Grabois o De Pedro.
Además de ser un hijo de la generación diezmada, que pasó el 2001 en la calle y no en una oficina de la legislatura provincial, De Pedro aclaró hace poco, en una entrevista con Fantino que, tras el evidente fracaso de los sectores del peronismo no kirchnerista conduciendo el actual gobierno, era hora de retomar el volante. A ver si con De Pedro, de pedo, esta vez volvemos mejores. O al menos iguales. Imaginate que el único que más o menos se hizo cargo y aguantó el barco a flote justo cuando estaba por hundirse, después de un año de lujosos escritorios y viajes por el mundo, resulta que ahora viene a decir que acá nadie hace nada y por eso él tiene derecho a ser presidente y agarrar la lapicera. Habría que darle una olla con cincuenta pibes hambrientos y dos paquetes de fideos podridos que manda el gobierno a ver si se entera lo que es trabajar. Del sueldo ni hablemos.
Después de un largo viaje con el líder de la Cámpora, Máximo Kircher, Sergio Massa mandó a sus voceros a exigir un candidato de unidad y amenazar con la salida del Frente Renovador del Frente de Todes. ¿Pero no era que Máximo también quería un candidato único?¿Será que el candidato único era otro? Las amenazas parecen no haber surtido efecto porque, sobre el final de la semana, el propio Massa, en el congreso de su partido, destacó la unidad, desmintió que pretende un cargo público específico y hasta aceptó unas PASO si era necesario.
Si algo ha demostrado la real dueña de la lapicera, la jefa Cristina, es saber arrinconar los lobos feroces hasta transformarlos en pequeños cachorros mimosos. Quizá por eso le tiene tanto asco el patriarcado empresario judicial. Domado Massa, solo resta convencer de la candidatura única al pobre Alberto, que sigue rugiendo como un cachorro ronco rodeado de otres cachorrites que mientras rugen miran de refilón a la Jefa, con más intenciones de recibir un hueso que tirar un tarascón. Más allá de alguna declaración descolgada, hasta la fecha, la mayoría de La Campora, gran parte de los sindicatos y movimientos sociales, los gobernadores e intendentes del conurbano (o minigobernadores como le gusta decir al Turco Asís) y otra serie de tribus peronistas (a excepción de los morenistas y la falsa avenida del medio) han aceptado un posible candidato único. Y todo parece indicar que el promedio de todas esas expectativas señala hacia un consenso: Wado de Pedro. ¿Qué previsibilidad tendrán los guarismos de las encuestas (que les mismes encuestadores afirman responden solo una de cada diez personas) frente a un candidato único apoyado por amplios sectores del peronismo? Ponele que no llegamos a las PASO. Macri levantó diez puntos entre las Paso y las generales en 2019.
La única diferencia con el 2019 es que la evidente dueña de la lapicera, Cristina, no salió con una brillante solución táctica de arriba hacia abajo. Esta vez (quizás reconociendo el fracaso estratégico de esa decisión táctica) tuvo que recoger las piezas del rompecabezas para tomar una decisión de abajo hacia arriba. Las charlas constantes con los otros territorios periféricos muestran un ajetreo incensante de candidaturas y proyectos locales que van tomando posiciones en un mapa electoral que parece ir construyéndose de la periferia al centro, con una flexibilidad propia de la física cuántica o las nanotecnologías. Te descuidas y hay más votos y federalismo en un encuentro de la economía popular que en una reunión del CFI. Y eso que no salimos en la televisión, ni las encuestas, ni subimos al palco con Cristina.
Todo esto dentro de una especulación de alguien que jamás miró a los ojos o abrazó ni a Juan Grabois ni a Wado de Pedro, mucho menos a Cristina o Máximo Kirchner, y que si le dan la oportunidad, no tendría ningún problema en tomarse una birrita con el Sergio, Malena, el Pato y la grosa de Moria Casán.

Desde mi pequeño focus group
Aquí y ahora en este tiempo y espacio (Traslasierra, otoño, casi año nuevo andino, algún día del mes de Merdre del año 150 de la era patafísica) yo veo que mucha gente pregunta por Grabois. Gente que no le interesa mucho el rollo político pero, como saben que io soy medio del palo y tengo un amigo que conoce a Juancito, así entre mate y mate, me la tiran: “Me gusta ese tipo ¿Vos decís que puede ser presidente?”. “La verdá”, les explico, “me pa que no. Pero seguro pega un par de diputados o funcionaries, tranza algún proyecto copado o, gracias a que él se candidateó y revoleó el bastón de mariscal cual primo salvaje entrando en barrio cerrado, me parece que Cristina lo va a terminar elegiendo a Wado, que es un promedio entre Massa y Grabois”. “¿Y ese quien es?”, preguntan. “Es un muchacho de nuestra edad, hijo de desaparecidos, que era parte de Hijos y se lo llevaron preso en 2001, y ahora es de la Campora, ministro del Interior, que tiene buena onda con los del campo y el grupo Clarín, pero también recorrió el país con Grabois empapándose de gente. O algo asi”.
La otra vez vino una amiga profe de yoga que dice que admira el laburo territorial que hacemos pero para ella la política es una mierda y no vota. “’¿Pero a vos te interesa el laburo que hacemos?”, le pregunto. “Si, claro”, me dice. “Bueno amiga, para que nosotras hagamos ese laburo necesitamos que votes a Grabois o Wado de Pedro. Sino en vez de migajas de dinero estos turros van a empezar a mandar balas”.
Hasta tengo un amigo empresario industrial que cuando le pregunté que tal el ministro de Producción de Macri me dijo: “Extraño a Moreno, era un mafioso pero te resolvía los problemas. Este es amigo pero no entiende nada”. Cuando entró Alberto le volví a preguntar lo mismo. “Buena gente Kulfas”, me comentó, “pero me parece que es muy de libros. No entiende mucho”. “¿Extrañas a Moreno?”, le pregunté. “Si”, respondió con cierta nostalgia. El año pasado se encontró en el coloquio de Idea con un dirigente social que lo invitó a colaborar con los cartoneros. Está fascinado. “Tenías razón. Laburan en serio”, me dijo. “Si Grabois va de presidente lo voto”, confesó el otro día. “¿Y si va Wado?”, le pregunté. “Alguna vez me lo crucé en una reunión. Me cae bien, parece un tipo sencillo. Muy inteligente”. “¿Y si va Massa?”, pregunté. “Creo que prefiero a Larreta”, contestó.
Desde los dos extremos de la antipolítica, muches amigues jipis anarcozapatistas, que piensan que el estado es malo y no hay que votar, me vienen a confesar que votarían por Grabois. Io pienso que una vez ya con ganas de rumbear pa la escuela, si Cristina dice que en vez de Grabois va Wado, encaran igual. Como vegano que va a la heladería por un antojo de crema sambayón y cuando llega solo hay dulce de leche granizado. El helado se lo come igual. Eso si, si solo queda crema del cielo, sonamos, se vuelve pa las casas.
En el caso de mis sobrines liberales, ya les dije, que io cada día entiendo menos este mundo, y que si elles realmente piensan que hay que votar a Milei, hasta quizás les hago caso. Psicología inversa. Se que les muy turres, como en el fondo no les interesa el asunto, cuando estén frente a la boleta le van a hacer un favor al tío Tom. Eso si, si al final de toda la vuelta la Cristi me dice que el candidato único es Massa, creo que igual que Juancito me voy con todos mis votos a comer un asado al río. Quizás sea el último que comamos por muchos años.